Entre continuidades y rupturas
Resumen
La problemática de las comunidades andinas en el siglo XVII está atravesada por la cuestión de los movimientos de población. La movilidad de la población andina en ese período se da en varios sentidos. En primer lugar, el cambio de lugares de residencia, la movilidad geográfica y, en segundo lugar, la movilidad social, teniendo en cuenta las categorías en las que se ubicaba esa población. La intención de este trabajo es tratar de ubicar estas movilidades en el contexto posterior a las reformas de la administración toledana, es decir en las décadas finales el siglo XVI y el siglo XVII, y su impacto en las comunidades y su vinculación con la antigua tradición de movimientos migratorios andinos. Es importante destacar que es imposible realizar un análisis general del fenómeno en el total del área andina porque las particularidades regionales son muy fuertes.
Introducción
Cuando el virrey Toledo realiza su visita general en 1670 definió dos grupos de indígenas: uno formado por los originarios censados en las reducciones y otro minoritario, los yanaconas, censados en las ciudades. De allí surge que en la zona donde se reclutará la mita, los originarios son unos 100 mil, es decir 100 mil tributarios. Más de medio siglo más tarde los cálculos mostraron 70 mil originarios, 70 mil hombres en condiciones de tributar. Ahora bien, de esos 70 mil sólo un 64% eran originarios; los yanaconas eran ahora el14% y además surgió una nueva categoría ausente en el censo de Toledo, los forasteros, que alcanzaban el 21,8%. El forastero puede ser definido como una categoría fiscal que no paga tributo.
Es apropiado mencionar aquí que la mita era una institución prehispánica pero el virrey Toledo en 1570 impuso también la mita colonial en forma de tributo en el que los indígenas pagaban con su fuerza de trabajo en las minas, obrajes o construcciones para el Estado (puentes, caminos, etc.). Cabe señalar que esta mita se inspiró en el sistema andino, pero no poseía el factor redistributivo que la caracterizaba en tiempos prehispánicos. Es por esa razón que esta forma de tributo fue tan pesada para la población indígena, ya que la mita minera impulsaba la migración forzada de miles de indígenas varones, quiénes con sus familias y parientes se debían dirigir anualmente hacia las minas de Potosí con el propósito de cumplir con cuotas de trabajo para obtener el amonedado requerido para el pago del tributo.
Una de las respuestas de los indígenas para salvarse de la mita fue la de abandonar la comunidad y asentarse en otra parte, en una hacienda, en una ciudad, o bien en una comunidad ubicada ya en zonas de provincias que no debían mitar en Potosí.
Desarrollo del problema
Varios autores trabajan este tema como una huída con consecuencias. Por ejemplo Carlos Sampat Assadourian (1) dice que abandonar definitivamente el marco de la comunidad implicaba abandonar la tierra y la pertenencia a esa comunidad. Esa huída también posibilitaba la creación de una masa de trabajadores disponibles para las actividades de los españoles y, provocaba una fractura interna en las otras comunidades donde esos huídos se van a instalar como forasteros.
Sanchez Albornoz (2) es otro autor que enfatiza el carácter de ruptura de la comunidad y/o de liberador individual que tenía esa apariencia de una masa de forasteros y esa separación geográfica y física de sus comunidades de origen.
Sin embargo partir de las investigaciones de Thierry Saignes aparecen otras perspectivas (3). Él ha planteado la hipótesis según la cual esas rupturas podrían interpretarse como estrategias indígenas colectivas para enfrentar las condiciones particulares de las cargas coloniales y también aprovechar las oportunidades que ofrece la mercantilización del espacio peruano. Es decir, estrategias que toman en cuenta las imposiciones coloniales y también las variadas relaciones mercantiles que aparecen en ese momento. Para este análisis Saignes discutió dos temas que aparecen fuertemente relacionados en las fuentes del siglo XVII: en primer lugar el abandono de las reducciones y en segundo lugar la disminución del número de los trabajadores forzados disponibles en las minas, especialmente en el área potosina.
Ahora bien, por un lado, el tema de las reducciones es poco conocido porque faltan trabajos sobre el impacto real de esas creaciones de Toledo en los Andes; y por otro lado sabemos que esas reducciones se mantuvieron a largo plazo, han perdurado hasta nuestros días pero conocemos muy poco sobre los años inmediatamente posteriores a Toledo y en los siglos XVIII y XIX. Encadenado a esto se encuentran los resultados de los análisis de documentos del siglo XVII que nos hablan de acusaciones de los curacas a los corregidores y a los curas doctrineros sobre estos fenómenos que hemos descripto anteriormente, ya se trate de abandono de las reducciones y huída hacia las quebradas en territorio fronterizo o bien de denuncias que hablan de que la reducción de los trabajadores mitayos respondería a maniobras dolosas de esos actores: curacas, curas y/o corregidores. Entonces este trabajo de Saignes observa en los documentos, la existencia, por lo menos en el caso de los caciques no solo de manejos de tipo “doloso” respecto a las obligaciones hacia la corona sino también, desde otra perspectiva, la existencia de un liderazgo en torno a esas estrategias comunales. Es decir que las comunidades estaban actuando de acuerdo a sus necesidades y no era simplemente la huída para escapar de la mita colonial sino para actuar de acuerdo la necesidad de supervivencia de las comunidades. Por otro lado, Stern (4) da cuenta de la conformación de una red compleja formada por élites locales y peninsulares, desde el kuraca menor al corregidor, determinada por una multiplicidad de intereses personales y de grupo donde los kuracas podían permitirse la formulación de repuestas indígenas para enfrentar la coacción.
Con respecto al papel de las elites locales dentro de esta nueva configuración, Saignes analizará el papel de estos en la formación de estrategias indígenas ante la crudeza de la mita: el kuraca cumplirá un rol esencial en la dirección de las migraciones - tanto en beneficio propio, acordando incluso con peninsulares y otros kuracas el desvío de mitayos- como de la comunidad, al quitar mitayos y enviarlos como yanaconas; asimilándose esta racionalidad kuracal a los análisis de Stern, estas migraciones servirán muchas veces para acceder a recursos escalonados de zonas ecológicas distintas, a diferencia de la mirada individual que les daba Assadourian, aquí las migraciones son consideradas estrategias comunales, asimismo los migrantes se inscribirán como mestizos o yanaconas. Saignes sigue la línea de Stern al otorgar flexibilidad al kuraca, y de ver la centralidad de la presión del mercado y del tributo como dinamizadores del sistema, así analiza cómo los indígenas podían ir al valle a conseguir productos para vender luego en Potosí, actuando éste como regulador. No observa una desestructuración del sistema como lo plantea Assadourian , en términos de ruptura entre los vínculos del migrante y su comunidad, sino que las migraciones plantean la vuelta a antiguos patrones dentro del nuevo contexto, asimismo las migraciones siguen viejas y nuevas rutas, por lo que hay innovaciones y no sólo pervivencias y resignificaciones.
De la misma manera, Zulawski (5 ), en un texto muy tributario del trabajo de Saignes, vuelve la atención al papel de estos migrantes como forma indígena de responder a la coacción, migrantes que diferencia entre forasteros y yanaconas; asimismo analiza la presión del espacio urbano, para ver cómo escapan del trabajo minero y prefieren trabajar en oficios menos duros que les den más prestigio diferenciando cómo los yanaconas trabajan en oficios más occidentales, y se cambian sus nombres, al romper con su comunidad.
También puede observarse en un trabajo publicado por Nicolás Sanchez Albornoz (6 ), una encuesta realizada en La Paz y Potosí a los capitanes entregadores de la mita de las distintas provincias, que eran capitanes étnicos, donde se demuestra la perduración de los vínculos entre los migrantes y sus comunidades. Ello indica que la conversión en forastero y aún en yanacona no implicó necesariamente una ruptura total con su comunidad de origen por parte del huído.
Otra idea que sugiere Saignes en su investigación se refiere a las características del hombre andino y lo que podríamos llamar su apego a la tierra, es decir que no es fácil aceptar conociendo la realidad andina de ayer y de hoy que haya habido tal cantidad de emigraciones que marcaran la ruptura de los migrantes con su comunidad de origen. Para ello es necesario señalar la antigua tradición de movimientos migratorios de esos hombres apegados a sus comunidades pero acostumbrados a la migración – los mitimaes - para conseguir los recursos necesarios para la supervivencia y para la reproducción de la comunidad.
A modo de conclusión
Recién en 1681 cuando el fenómeno de las “huídas” se había agravado, el virrey Vizconde de la Palata, llevo a cabo un censo de los indios para efectuar un nuevo reparto de los que debían servir en la mita de Potosí, y para remediar su notoria disminución en lo pueblos próximos a dicho asiento.
La crisis que enfrentó la corona motivó el desarrollo de estrategias que hicieron aún más duras las condiciones de los indígenas, las respuestas de estos no se hicieron esperar, aunque podría mencionarse el carácter pasivo que tuvieron: no llegaron a golpear la organización colonial en sus bases, y al utilizar algunos de los elementos que esta ponía a su disposición, legitimaban ese orden de las cosas. La desestabilización de la sociedad que implicaron los cambios a nivel estructural y superestructural sumado al agudo descenso poblacional, fueron circunstancias desestructuradoras de la realidad que imposibilitaron cualquier respuesta de mayor alcance.
Glosario
Forasteros: se dice del indio que abandona su comunidad de origen en Perú, categoría que define a quién no paga tributo colonial.
Huídas: emigración de indígenas de sus comunidades de origen en el Perú colonial para evitar la mita.
Kuraca: jefe étnico de las comunidades indígenas del Perú.
Mitimaes: proviene de la palabra quechua mitmac, idioma en el que significa “esparcir” y en aymara “venidos de otro lugar”. Fueron grupos de familias separadas de sus comunidades por el Imperio inca y trasladadas de pueblos leales a conquistados o viceversa para cumplir funciones económicas, sociales, culturales, políticas y militares. Los mitimaes no perdían por ello necesariamente la vinculación con sus grupos étnicos de origen..
Originarios: se dice del nativo del territorio que habita, en el caso que nos ocupa se usó como categoría tributaria en la vista del virrey Toledo en el Perú.
Yanaconas: en quechua yana, a la vez préstamo del muchik, es una palabra cuyo significado en español es servidumbre. En el Inkanato refería a los pueblos que efectuaban compromisos de servidumbre. Los españoles, durante la Conquista del Perú, comenzaron a usar la denominación para referirse a los pueblos indígenas que tenían de servidumbre, ya fuera en sus encomiendas o integrados a las formaciones militares como "indios auxiliares.
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
(1) Assadourian, C. S., "La producción de la mercancía dinero en la formación del mercado interno colonial. El caso del espacio peruano, siglo XVI", pp.223-292, en Florescano, E, comp. Ensayos sobre el desarrollo económico en México y América Latina (1500-1975), México, F.C.E., 1979
(2) Sanchez Albornoz N. “Indios y tributos en el Alto Perú”. IEP. Lima 1978.Serie: Historia andina, Instituto de Estudios Peruanos (Lima). Volumen 6 de Historia Andina, Instituto de Estudios Peruanos, 1978 pp. 34-76
(3) Saignes, T., “Los Andes Orientales, historia de un olvido” cap II Punas y Valles en el Sistema Colonial: tres perspectivas” pp. 141-146, Cochabamba, Bolivia: Ediciones CERES. 1986
(4) Stern, S., “Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española” (Madrid, Alianza, 1986). pp. 149-151.
(5) Zulawski, A., "Forasteros y yanaconas: la mano de obra de un centro minero en el siglo XVII", pp. 160-161, en Harris O., Larson B. y Tandeter E. (comps.), La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social, siglos XVI-XX (La Paz, CERES, 1987).
(6) Sanchez Albornoz, N, “Migración Rural en los Andes, Sipesipe (Cochabamba 1645” pp.. 13-36, Revista de Historia Económica - Journal of Iberian and Latin American Economic History, ISSN 0212-6109, Año nº 1, Nº 1, 1983.
BIBLIOGRAFIA
Assadourian, C. S., "La producción de la mercancía dinero en la formación del mercado interno colonial. El caso del espacio peruano, siglo XVI", en Florescano, E. (comp.), Ensayos sobre el desarrollo económico en México y América Latina (1500-1975) (México, F.C.E., 1979).
Glave, L, “El virreinato del Perú y la llamada Crisis general del siglo XVII, cap.IV Trajinantes”, Cuadernos de historia Universidad de Lima, Departamento Académico de Ciencias Humanas Lima, Perú, 1986
Murra, J, El mundo andino: población, medio ambiente y economía, Lima IEP, Pontifica Universidad Católica del Perú, Historia Andina nro. 24
Saignes, T., "Ayllus, mercado y coacción colonial: el reto de las migraciones internas en Charcas (siglo XVII)", en Harris O., Larson B. y Tandeter E. (comps.), La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social, siglos XVI-XX (La Paz, CERES, 1987).
Saignes, T., “Los Andes Orientales, historia de un olvido” cap II Punas y Valles en el Sistema Colonial: tres perspectivas”, Cochabamba, Bolivia: Ediciones CERES. 1986
Sanchez Albornoz, N, “Migración Rural en los Andes, Sipesipe(Cochabamba 1645”, Revista de Historia Económica - Journal of Iberian and Latin American Economic History, ISSN 0212-6109, Año nº 1, Nº 1, 1983.
Zavala, Silvio, “El servicio personal de los indios en el Perú”, El Colegio de México, 1978. T.1: siglo XVI, T.2: s.XVII y T.3: s. XVIII.
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